Amigos lectores, como siempre lo escribo cuando se presentan las historias de FIFA.com, bien puede decirse que son extraordinarias, relativas a los grandes futbolistas que ha dado este planeta tierra, como en esta ocasión que se presenta a Diego Armando Maradona.
Historias impactantes que incluso pueden ser usadas como ejemplo o simplemente los lectores que han admirado a estos peculiares personajes del mundo balompédico pueden disfrutar y conocer parte de la vida de los mismos.
Quienes tuvimos el privilegio de vivir a plenitud el mundial del 86 aquí en México nos deleitamos de su futbol y observamos como pudo conducir al selectivo argentino a obtener la copa FIFA ante una tozuda escuadra alemana, también con extraordinarios jugadores. Como no rememorar el soberbio gol que ejecutó ante los ingleses, una construcción individual, que tuvo sus cimientos en el medio campo del coloso de Santa Úrsula y una culminación de verdadera maestría que selló uno de los mejores goles de un mundial de este deporte. Claro, los comentarios no solo fueron para esa anotación, sino que la famosa ‘mano de Dios’, el otro gol que recibió la selección inglesa. Diego terminó siendo el mejor jugador del mundial en nuestro país. Ahora disfrute de esta entrevista. (Delfino Matías Flores)
Se trata de uno de los hombres más populares del globo terráqueo. Diego Armando Maradona, flamante seleccionador argentino, es para muchos el mejor futbolista que haya pisado un campo de juego jamás. En la actualidad, tras pasar etapas complicadas que lo tuvieron cerca de la muerte, disfruta de un presente dorado al frente del equipo que más ama, con un nieto recién nacido y la pasión habitual a la hora de hablar de fútbol. A los 48 años, el astro se sentó por primera vez a dialogar de todo y en exclusiva con FIFA.com. Un cara a cara imperdible con un hombre que, como él mismo afirma, supo reinventarse en la adversidad.
La verdad que sí, porque en este tiempo sólo logré tener a los muchachos un mes y medio. Es muy poco lo que se tiene para trabajar y estar con ellos. Mi llegada fue buena, pero ahora hay que meter conceptos en esas 25 cabecitas: qué tienen que hacer adentro y afuera de la cancha. Yo ya la pasé, y por eso vuelco mi experiencia a disposición del plantel.
Es duro. Me divertía mucho más como jugador, pero no le escapo a la responsabilidad. Ustedes saben que me han pasado cosas muy feas en mi vida, me reinventé y hoy estoy al frente de la selección argentina. ¡Es un sueño!
Es difícil por lo que mencioné antes. Hay que estar continuamente hablando por teléfono, sabiendo cómo están los jugadores. Todos los días vengo con los preparadores físicos al predio para saber cómo se entrenan Messi, Agüero, Maxi Rodríguez... ver si jugó Jonás Gutiérrez. Es mucho más de logística que estar viéndolos. Pero bueno, las cosas están así, yo sé que el partido con Brasil nos va a dar la clasificación. Y de ahí vamos a ir a Paraguay con muchas chances de ganar también. Si Dios quiere, los voy a tener 20 días antes del Mundial a todos juntos. Ahí nos armaremos para tener chances grandes de ganar la Copa del Mundo.
¡Muchas! Pero no voy a tantos programas, el técnico tiene que saber cuándo aparecer. No por el hecho de ser Maradona y el entrenador de la selección tengo que estar en todos lados o quedar bien con todo el mundo. Los verdaderos protagonistas son los jugadores, ellos son los que deben salir a hablar.
"Cuándo vamos a ver el sello Maradona en el equipo". Es totalmente injusto que esperen ver el estilo Maradona cuando tengo a los muchachos un par de días antes de cada partido. Uno se arregla con lo que tiene, hace y deshace en tres días. Los jugadores llegan de un viaje largo y necesitan un momento para relajarse y estirar las piernas, por lo que no se puede trabajar mucho antes del partido. No les puedo meter un doble turno, ¡los reventaría! Les voy inculcando lo que quiero, pero de a poco. Más que director técnico, soy un seleccionador.
Sí, la solidez del grupo. Hemos perdido feo con Bolivia y el grupo no se rompió. Siempre que se pierde así hay algunos que se miran mal, y acá pasó lo contrario. Nos unimos más, hicimos una reunión en el avión y eso nos dio fuerza. Jugamos un gran partido con Ecuador, al que podríamos haber aventajado por dos goles en el primer tiempo, y dejamos escapar la posibilidad. Espero que no se nos escape con Brasil.
Sí, es así. Jugadas de tiro libre, de tiro de esquina... Por ejemplo, quiero que el equipo achique mucho más en ofensiva, que no tengamos distancias entre los defensores, mediocampo y delanteros. Así, cuando perdemos la pelota, estaremos encima del rival inmediatamente. Argentina debe aprovechar una cosa: tenemos mucho más dominio que los demás. Lo que tenemos nosotros lo puede tener Brasil, pero no lo tienen Italia ni Alemania. Quizás España tenga algo parecido últimamente, con un jugador como Xavi que puede sacarse de encima a dos tipos y dejar cara a cara a Villa o Torres. Pero no muchos más. Si presionamos, el rival no tiene escape.
Veo todo el tiempo, todo el tiempo...
No me sorprendió nadie. Los equipos están como están: el Milán anda muy bajo, el Inter sigue manteniendo su nivel. El Madrid creo que va a cambiar mucho con Kaká, le va a dar desequilibrio. Lo que no entiendo es por qué no juega Gago. Deberían ponerlo, aunque sigue estando en mi preferencia. También vi a la Juventus de Ciro Ferrara, mi amigo, que está andando bien: es puro estilo italiano, un catenaccio férreo atrás, para luego dársela a Del Piero y que él distribuya. De los nuestros veo bien a (Diego) Milito, me demostró que está en gran nivel. Y el Kun (Sergio Agüero) también.
No lo vi en este tiempo. Traté de llamarlo, pero es más fácil hablar con Obama que con Lío (risas). Me contaron que está haciendo una buena pretemporada. En ese aspecto estamos tranquilos.
Felipe Melo es uno de los grandes descubrimientos de Brasil. Hulk, del Porto, es otra aparición importante. Y me llama la atención el caso de Ronaldinho que, si bien se puso fino, no tiene la explosión que tenía antes. Me gustaría verlo con ese amague que tiene, cómo se sacaba tipos de encima... Ojalá lo recupere, aunque después de enfrentar a Argentina, ¡claro!
Lo peor ya pasó... ya pasó... (pensó) Ya estuve en el fondo del mar, y me sacaron mis hijas. Ahora me puedo levantar todos los días, eso ya es un logro después de pasar épocas en las que estaba tres días seguidos despierto o durmiendo. Ver a mi nieto ya es tocar el cielo con las manos. Lo demás es secundario, pasa de largo... es como un penal, un tiro libre... lo demás pasa, pasa...
Lo mejor es la reacción, el reinventarme como persona a través de las adversidades. No es que le quiera ganar a la adversidad, pero si la hay, lucho con todas mis fuerzas para que eso no ocurra. Hoy estoy entero como para pelearle a la vida.
Lo más loco que me pasó en la vida fue cuando le tuve que explicar a Fidel Castro cómo pateaba los penales. Me preguntó cómo hacía y le dije: ‘Miro a los arqueros. El que me aguanta más me lo ataja; si yo aguanto más, se la juego al lado contrario'. Fidel corrió todos los sillones de la habitación (gesticula con las manos) y me dijo ‘patéame un penal, ¿a ver?'. Trajeron una pelota y le expliqué: ‘Supóngase que ese es el arco, usted póngase en el medio'. ¿Se entiende? ¡Yo pateándole un penal a Fidel Castro! ¡Es muy loco! Se quedó parado y convertí. Después me seguía preguntando muchas cosas, cómo ponía el pie, etc. "Eso sale en el momento, maestro", le dije. Y luego me planteó que entonces era fácil, que sólo era cuestión de mirar al arquero. Y que algún día practicaríamos penales en un campo de verdad. El tipo, beisbolista hasta la médula, entendió enseguida el concepto. ¡Al vuelo! Y después nos quedábamos hablando horas de política, 6 o 7 horas fácil. Me muero con él, es la leyenda viviente que existe. No hay otro ser humano en el mundo que sea tan carismático. Para mí nadie, ni el Papa.
Sí, y con conocer a Mandela también. El otro día vi que cumplió 91 años. Quise conocerlo alguna vez, pero no se pudo por un problema de acá... no se pudo. Espero conocerlo.
Es una posibilidad, pero quizás vayamos antes para ver el lugar en que nos toque estar. Me encantaría.
Un Mundial sin Argentina no sería mundial, no tendría color.
¡Muy convencido! Sino no estaría acá hablando con ustedes.
¡Claro! Seguro, la veía por fotos. Cuando le ganamos a Alemania la pude tocar, la pude besar (hace una pausa). Después de tantos días de concentración, de estar pendientes de esa Copa, la tenía en mis manos. Es un orgullo, lo más lindo que hay. Yo les digo a los jugadores que 30 días de sacrificio para darle un beso a esa Copa no es nada en la vida de un hombre. Es tocar el cielo con las manos.
Yo la gané y fui segundo también. Fui segundo en Roma contra todos los pronósticos. Cuando decían que nos volvíamos con Brasil, los sacamos. Dijeron que nos ganaba Italia, y sacamos a Italia. Fuimos a la final... yo digo que hay que tener suerte en los mundiales, pero a la suerte hay que ayudarla mucho. En el 90' tuvimos muchísimos lesionados... y mis jugadores saben muy bien cómo cuidarse. Son 30 días plenos, metidos, pensando en la Copa del Mundo. Y a eso es a lo que apunto. Yo estuve en Mundiales y jugué dos finales, sé cómo llegar, cómo manejar el grupo, cómo entrenarlos. Sé cómo hablarles. Tengo crédito como para hablar del tema. No llegué octavo, noveno, ni me vine en primer turno. De esto algo sé...
Sí, lo solté poco... no pudimos dar la vuelta en el Azteca, intentamos y no se pudo. Cuando llegamos al América, que era nuestro lugar de concentración, bajé la copa a la cancha donde entrenábamos y fuimos con los jugadores a dar la vuelta. Nosotros solos, con todos los familiares al costado de la cancha.
No, esa la va a tener Masche... ¡y no la va a querer soltar! Acuérdense, le va a pasar lo mismo. La segunda parte de esta entrevista, en la que se refiere a Brasil, Pelé y su historia en el clásico sudamericano, será publicada próximamente.
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